En Deko Group, no solo ofrecemos maíz; proporcionamos una solución que combina calidad superior, sostenibilidad y comercio ético. Cultivado con esmero en Uganda, Tanzania, Kenia y Malawi, nuestro maíz blanco y amarillo no-OGM cumple con los estándares internacionales más exigentes. Ya sea que esté en la industria alimentaria, de bebidas o cosmética, nuestras variedades de maíz versátiles son la elección ideal para crear productos que se destaquen y dominen el mercado.
La demanda global de maíz se encuentra en plena expansión, impulsada por el crecimiento demográfico, el aumento en el consumo alimentario y su creciente uso en sectores industriales, especialmente en la producción de aceite de maíz. Mientras que los fabricantes internacionales requieren volúmenes mensuales que superan las 100.000 toneladas, esta tendencia abre nuevas perspectivas para pequeños agricultores y cooperativas a nivel mundial. Adoptando prácticas agrícolas modernas, desarrollando semillas adaptadas a las condiciones locales y estableciendo alianzas estratégicas, estos productores tienen la oportunidad de transformar la agricultura local en un eslabón clave de la cadena de suministro global.
Nuestro maíz está específicamente diseñado para satisfacer las necesidades de los fabricantes de alimentos para ganado y aves de corral, ofreciendo una solución rica en energía y nutrientes que promueve un crecimiento, salud y productividad óptimos en los animales. Con su bajo contenido de humedad, textura consistente y cumplimiento de los estándares internacionales para alimentos animales, nuestro maíz es el ingrediente ideal para producir alimentos de alto rendimiento para ganado vacuno, aves, cerdos y otros animales de granja.
Los pequeños agricultores, aquellos que generalmente poseen menos de 2 hectáreas, constituyen la columna vertebral de la producción alimentaria en los países en desarrollo. En Asia, África y América Latina, las explotaciones de menos de 5 hectáreas representan más de la mitad de la producción mundial de alimentos básicos como el maíz, el arroz, el mijo y el trigo. Estas pequeñas explotaciones se caracterizan por un uso intensivo de mano de obra y una concentración en cultivos alimentarios, lo que les confiere una productividad notable por hectárea. Según Zero Carbon Analytics: «Las explotaciones de menos de cinco hectáreas en los países en desarrollo aseguran más de la mitad de la producción mundial de nueve cultivos básicos», entre ellos el maíz, el arroz y el sorgo. La integración de estos agricultores en las cadenas de valor modernas representa, por tanto, un desafío estratégico para la seguridad alimentaria mundial y la mejora de los ingresos rurales.